Crónicas de periodista… El camión de las 11 de la noche a San Blas

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Por: Agustín Torres Sotomayor

Si me permiten hablar, hoy en estas líneas relataré aquellos tiempos de “El camión de las 11 de la noche a San Blas” cuando el licenciado Luis Lachica era el síndico municipal de la rielera población.

En 1987 estudiaba un servidor los dos últimos trimestres de la licenciatura en Comunicación Social en la Universidad de Occidente de Los Mochis y al mismo tiempo trabajaba en la naciente administración municipal de El Fuerte que presidia como alcalde Francisco Manuel Sauceda Valenzuela.

Tenía la honrosa responsabilidad de ser director de Comunicación Social; director del sistema DIF; director del CREA (hoy IMJUVE); director de Acción Social; y director de Cultura en el Ayuntamiento de El Fuerte; todos estos cargos con un solo sueldo.

Manuel Sauceda fue un alcalde visionario, fue el primero en aplicar una política de austeridad en el municipio.

Como bien relató nuestro amigo licenciado Luis Preciado, para lograr estudiar una carrera profesional, muchos jóvenes teníamos que hacer una serie de sacrificios y también fue mi caso.

Gracias al camión de las 11 de la noche de la ruta Los Mochis-San Blas, lograba regresar a Mochicahui los primeros tres años de mi carrera (1984-1986) en esa travesía nos acompañaba Juana Ernelda Ruiz Bojórquez, la popular ‘güerita de Mochicahui’ que estudiaba la licenciatura en Derecho en la UAS.

Cuando empecé a trabajar en el Ayuntamiento de El Fuerte fue más complicada mi situación, pues salía de la UdeO a las 10 de la noche y en un camión urbano nos trasladábamos al centro de Los Mochis directamente a la terminal de los camiones de San Blas que estaba a espaldas del hotel «Santa Anita».

Ahí esperábamos a que saliera el camión a las 11 de la noche donde también se iban otros 10 jóvenes del campo Esperanza que trabajaban en Servicios Públicos del Ayuntamiento de Ahome.

Fue mi rutina durante 6 meses, tomar el camión de las 11 de la noche en Los Mochis, luego me bajaba en el mercado de San Blas y de ahí me iba a las oficinas de las sindicatura, pues sin que lo supiera el síndico municipal, licenciado Luis Lachica ni el colector municipal Eduardo ‘lalo’ Astorga, yo dormía todas las noches en la cabina de un viejo dompe, donde en tiempo de calor no dormía por los moscos y en tiempo de frío amanecía con escarcha en los pies. Debo confesar que jamás nadie se enteró que yo fui huésped de dompes, pipas y hasta del carro de la basura.

A la izquierda, Luis Lachica considerado el mejor síndico municipal en la historia de San Blas, en esta imagen con el actual Gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz Coppel.

A las 4 de la mañana despertaba, luego esperaba en la ferretería del ‘húngaro’ el primer camión que corría a El Fuerte y me iba a la casa de mi tía Celia Hernández Sierra (qepd) en el barrio del campo de “El Gatal”, me bañaba y me iba a trabajar al Palacio Municipal. A las 3 de la tarde salía de la oficina y me iba rumbo a Mochis a la UdeO ubicada al pie del cerro de “La Memoria” para estudiar de las 5 de la tarde a las 10 de la noche, igualito que Luis Preciado.

Esa fue una rutina de seis meses que valió la pena y esfuerzo, aunque debo aclararle al licenciado Luis Preciado, los estudiantes de esa época los ‘viernes sociales’ no nos íbamos al centro nocturno «El Apache», mejor nos quedábamos en el «Bar Madrid» donde si teníamos suerte, veíamos el espectáculo de «Los Noreños de Mazatlán» (pero los auténticos, los viejos) o «Los Cervantes” de Sinaloa de Leyva.

Para finalizar debo afirmar que Luis Lachica ha sido el mejor síndico municipal de San Blas porque construyó muchas obras en muchas comunidades que aún están en servicio, como prueba cito a las canchas deportivas de Sibajahui y la de Estación Vega.

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