Crónicas de un periodista… Arnoldo Corrales, un gigante de la radio (Parte II)

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Por: Agustín Torres Sotomayor

Don Marcial Corrales y doña ‘chana’ se establecieron en el barrio bravo de ‘El Rastro’, meses después llegaron los Bazúa Beltrán y con ellos su hija Antonia ‘toñita’.

Antonio Corrales era un joven de 17 años y empezó a cortejar a ‘toñita’. Meses después se casaron con la bendición de los padres de ambos.

Era tan pequeña la ciudad de Los Mochis, que la cigüeña no se pudo equivocar cuando llegaron los primeros hijos de los Corrales Bazúa; Esperanza y Manuel de Jesús. Lamentablemente murieron siendo muy pequeños. Para alegría del matrimonio llegaron después Arturo, Alfredo y el miércoles 10 de junio de 1942 nació Arnoldo, el más pequeño de los hijos.

Antonio y ‘toñita’ vivían agregados en la casa de don Marcial Corrales por la calle Benjamín Johnston (hoy Independencia) y Belisario Domínguez a la altura del callejón Juan de la Barrera en el barrio antes mencionado, actualmente en esa esquina se ubica la escuela primaria “Ignacio Ramírez”.

Un acontecimiento doloroso enluta a las familias Corrales Murillo y Bazúa Beltrán. En 1945 muere la madre de Arnoldo, doña Antonia ‘toñita’ Bazúa. 

Arnoldo no me precisó cual fue el motivo de su deceso porque el apenas tenía tres años de edad y no la conoció físicamente, tan solo en fotografías que le mostraba don Antonio su padre y lo que le platicaban de ella, Alfredo y Arturo, sus hermanos.

Arnoldo como herencia de su madre, tuvo unos libros de poesía donde sobresalía el que fue su libro de cabecera, ‘Cantos del Hogar’ que publicó don Juan de Dios Peza en 1916 y que el autor había dedicado a sus hijos María de la Concepción, Margarita y Juan.

Fragmentos de ‘Cantos del Hogar’.

“Hijos míos, no sois todavía capaces de encontrar en estos versos lo dulce, lo amargo, lo sentimental y lo filosófico que en ellos pueda encerrarse”.

“Os escucho leerlos, pero sé que no los descifráis, porque aún no es tiempo para la fría serenidad de la razón madura”.

“¿Como habréis de leer estos versos cuando seáis jóvenes y cuando lleguéis a viejos? ¡Ay de mí que lo sé demasiado!”

Siempre con las lágrimas en los ojos, porque estos versos son amor, y el amor se nutre con llanto.

Los versos dedicados a la familia que contenía la poesía del libro y dos fotografías fueron el único enlace que el niño Arnoldo Corrales tuvo durante su infancia con doña ‘toñita’, su madre.

En 1948 siendo un niño de seis años, Arnoldo se levantaba junto con su abuelo Marcial y su papa Antonio a atizar la leña de la hornilla para el café. Los corrales con ganado estaban en el cerco del patio, prácticamente entre el monte de pitahaya y los viejos mezquites.

El sacrificio del ganado empezaba a las 4 de la mañana.

Conforme fueron creciendo, Arnoldo y sus hermanos Arturo y Alfredo continuaron la tradición familiar de matanceros en el rastro municipal.

Y se hizo la luz en ‘El Rastro’.

El jueves 24 de junio de 1948 siendo presidente municipal don Francisco Ceballos, llego al barrio ‘El Rastro’ la primera bombilla de iluminación pública que habían instalado en un poste. Como preludio al gran acontecimiento, cayo un aguacero esa noche ‘del mero dia de San Juan’, Arnoldo tenía seis años. Con el aguacero llegaron las lagunas, los lodasales y también las plagas de moscos.

Arnoldo seguía creciendo entre las vacas y los cercos, entre la gente alegre del barrio que se juntaba para tomar unos tragos de ‘lechuguilla’ para rasgar la guitarra y entonar algunas canciones. Arnoldo Corrales empezó a soñar con llegar a cantar en un escenario, quería ser cantante. Por la noche la luz de las cachimbas y de los ‘copechis’ iluminaba el barrio de ‘El Rastro’.

Acusan a Alfonso G. Calderón de querer sacar a ‘los Corrales’ de la ciudad.

El domingo 22 de abril de 1962 Leopoldo Sánchez Celis es postulado por el PRI como candidato al Gobierno del Estado de Sinaloa y don Alfonso G. Calderón como candidato a la Presidencia Municipal de Ahome.

El viernes 04 de mayo de 1962, Calderón en plena campaña visita la colonia ‘El Rastro’. Al candidato le indignan las condiciones insalubres en las que vivían las familias. 

A don Alfonso le dio gusto saludar a la familia de don Marcial Corrales Murillo porque eran sus paisanos del meritito mineral de San José de Gracia.

Don Antonio Corrales, padre de Arnoldo se acerca al candidato, le da unas palmadas en la espalda y le dice:

“Oye Alfonso, nomás no vengas a decirnos que quieres hacer lo que ofreció Pancho Ceballos, porque dicen que quieres sacar a los corrales de la ciudad” y todos los vecinos le festejaron el chiste.

Como alcalde, Alfonso G. Calderón inicio la transformación urbana del Mochis viejo.

El lunes 10 de junio de 1957 Arnoldo cumple 15 años, se había puesto de moda Eulalio González ‘el Piporro’, un locutor, actor y cantante originario de ‘Los Herreras’, Nuevo León.

‘El Piporro’ había sido descubierto por el ídolo sinaloense Pedro Infante cuando grababan la serie radiofónica, ‘Ahí viene Martín Corona’. 

En esa radionovela Eulalio González caracterizaba el personaje de ‘El Piporro’, fue tanto el éxito que tuvo en la radiodifusora XEW, que el director cinematográfico don Miguel Zacarías, hace para el cine la adaptación de esa serie y la lleva a la pantalla grande con Pedro Infante como actor estelar. Pedro pide que incluyan en el reparto a Eulalio González, ‘El Piporro’.

A partir de esa película, ‘El Piporro’ se convertirá en la figura principal en la vida de Arnoldo Corrales, pero esa historia se las relataré en la próxima entrega. 

*Esta crónica es un homenaje a la trayectoria profesional de mi amigo y compañero locutor Arnoldo Corrales Bazúa.


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