Crónicas de un periodista… Felipe Bachomo y sus tesoros (Parte II)

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Por: Agustín Torres Sotomayor

Felipe Bachomo y sus revolucionarios yoremes se enlistan en alianza con la causa de los Generales, Ángel Flores y Benjamín F. Iturbe. 

Felipe Bachomo y sus hombres regresaban de Mazatlán en el ferrocarril ‘Kansas City’, cuando bajan con sus caballos en la estación de San Blas, El Fuerte.

El ‘misi’ le exige a Rodolfo Ibarra Vega, el pago de dos meses de salario a los cerca de ciento cincuenta hombres que formaban su regimiento, fue eso y la matanza de yoremes a manos de los ricos hacendados, lo que lo hizo levantarse en armas

El domingo 23 de febrero de año de gracia de 1913, con el asesinato de don Benito Juárez y de José María Pino Suarez, los caciques del municipio de El Fuerte eran una fuerza de peligro, al reorganizarse contra los revolucionarios, las primeras víctimas fueron naturalmente los indios. Fueron muchos los que sufrieron una muerte inmisericorde.

Al siguiente año, el jueves 25 de junio de 1914, el general José María Maytotena comisionó a Bachomo para que contuviera esa campaña de terror por parte de los latifundistas, quienes tenían encadenados a un gran número de indígenas a los que iban a fusilar en la villa de Ahome. Felipe Bachomo con sus hombres cayó sobre Ahome y luego de un rato de batalla la tomó a sangre y fuego, liberó a los yoremes que habían sido escogidos para el sacrificio. Quemó el caserío de esa villa.

Muchas familias se refugiaron en la hacienda ‘El Aguila’ de don Zacarías Ochoa, padre del general José María Ochoa quien era compañero de Felipe Bachomo, sabían que no se atrevería a invadir las propiedades.

Con la victoria, Bachomo se ganó el reconocimiento cobrando fuerza y autoridad entre los revolucionarios, por esa acción, el general Felipe Riveros, jefe de las fuerzas carrancistas de Sinaloa, le entregó el nombramiento de General.

El asalto a la Casa Grande.

El periodista mochitense José Pomposo Salazar escribió que: “el martes 16 de noviembre de 1915 a la una de la madrugada, los habitantes de Los Mochis se habían despertado al escuchar ruido de disparo de fusiles, por diversos puntos de aquella naciente ciudad se escuchaban disparos y gritos, ‘¡Viva Villa!’, mientras disparaban a diestra y siniestra a puertas y ventanas. Otro grupo se concentró en los almacenes de la comisaria de la Compañía ‘United Sugar Company’ (Compañía azucarera)”, los almacenes estaban ubicados en lo que hoy son las calles Obregón y Ángel Flores. 

Felipe Bachomo.

“Eran las 05:00 de la mañana cuando Felipe Bachomo entró a la colonia americana y tendió un cerco con sus hombres, afuera de la casa grande, en el interior de la mansión, donde hoy se ubica la Plaza Fiesta ‘Las Palmas’, estaba la señora Agnes, esposa de don Benjamín Francis Johnston, con varias señoras americanas y sus esposos que se habían refugiado ahí”.

“Felipe Bachomo entra a la casa grande y es recibido por mister Edmund y mister. Miller Jordan a quienes les pidió que entregaran las armas que hubiese, solicitó también ver a míster H. F Jones, quien había acompañado a ‘el misi’, cuando empezaron a revisar las habitaciones de la casona, la última habitación que reviso fue la de don Benjamín Francis Johnston. Felipe Bachomo y sus hombres salieron de la Colonia americana con un gran cargamento”.

Captura y muerte de Bachomo.

Felipe Bachomo se entregó al coronel Guadalupe Cruz en Navojoa, el militar le había ofrecido las garantías de quienes se acogían al indulto.  fue enviado a la cárcel de Santiago Tlatelolco en la Ciudad de México donde estuvo recluido un corto tiempo. 

El domingo primero de octubre de 1916, Felipe Bachomo es trasladado a Culiacán, el sábado siete de octubre de 1916 es sometido a un consejo de guerra y sentenciado a muerte.

El de La Palma, Charay, municipio de El Fuerte fue torturado para que revelara los sitios donde oculto joyas, monedas de oro y piedras preciosas, producto de los supuestos robos.

Caciques y terratenientes pidieron que su fusilamiento fuera en Los Mochis y no en Culiacán. 

El martes negro.

El martes 24 de octubre de 1916, luego de ser trasladado por el ferrocarril Kansas City a San Blas y de ahí a Los Mochis, Felipe Bachomo eligió el lugar donde quería ser fusilado. Mientras elegía el pelotón de fusilamiento, dos hombres cavaron una tumba donde depositarían su cuerpo. Todo se desarrollaba en el arroyo de lo que hoy es el boulevard “Rosendo G. Castro”.

Felipe ‘el misi’ Bachomo no quiso que le vendaran los ojos. Antes de escuchar los disparos, alcanzo a ver entre la multitud de hacendados y terratenientes a don José María Cazares de Mochicahui en cuya hacienda había servido. 

A su lado estaba Elvirita Cazares que agitaba el pañuelo blanco que el mismo le había entregado años atrás. 

Mientras el cuerpo invencible de Bachomo recibía las descargas de pólvora en su cuerpo, Elvirita limpiaba sus lágrimas. El capitán Santiago Fierro se acercó a darle el tiro de gracia.

Cuando acomodaron el cuerpo de Felipe Bachomo y lo cubrieron de piedras, la muchedumbre empezó a retirarse. Elvirita Cazares dejo aquel pañuelo sobre el montículo de piedras donde reposaba el cuerpo sin vida del revolucionario nacido en el municipio de El Fuerte.

Desaparece el cuerpo de Bachomo.

El miércoles 25 de octubre de 1916, una treintena de yoremes mayos acercaron una carreta jalada por dos caballos donde estaba enterrado Felipe Bachomo.

Gracias a la intervención de don Bruno Félix de El Fuerte, fue posible que el consejo de ancianos y los Gobernadores Tradicionales Indígenas, pudieran llevarse los restos de Felipe Bachomo a un lugar aún desconocido del municipio de El Fuerte para darle sepultura. 

En 1986, el cobanaro del centro ceremonial indígena de Tehueco. don Domingo Flores Laurean, me afirmó que Bachomo había sido enterrado en el cerro de Cahuinahua en Charay, en la cumbre habían construido una enramada donde cada Día de la Santa Cruz llevan a cabo ceremonias indígenas en su recuerdo.

Otras versiones señalan como lugar de su sepultura en la que fuera su casa de adobe donde nació en La Palma, Charay donde también reposan los restos de sus padres.

Los tesoros de Bachomo.

Durante muchos años ha sido un verdadero misterio el paradero de los tesoros que ocultó Felipe Bachomo. Algunos mencionan una cueva del cerro de Batequis en Juan José Ríos, otra cueva en el cerro de Cahuinahua, Charay.

También se menciona una cueva que se ubica en el cerro de San Felipe, muy cerquita del arroyo de San Pedro en El Fuerte. La noticia de un tesoro en ese lugar inquieto a Rafael Cota, integrante de la Internacional Banda ‘Los Hermanos Cota de Guasave’, nunca se supo si se animó a realizar una exploración.

También señalan la sierra de Barobampo que es más extensa, fueron lugares donde Felipe Bachomo concentraba a su pequeño ejército. 

Oído por casualidad.

“Agustín, es que a ninguno de mis hijos le gusta la política, el único que me sigue el rollo es Eliseo”, así me lo confeso ‘el guerito’ Cazares de Mochicahui. 

Era el año de 1985, yo trabajaba como locutor en la radiodifusora XEPNK Canal 88 de Los Mochis y estudiaba en la Universidad de Occidente de Los Mochis, vivía en Mochicahui y todos los días era el mismo recorrido como muchos estudiantes, ir y venir a Los Mochis.

Recuerdo que salía a las diez de la noche de la universidad y luego agarraba un ‘raite’ a mi pueblo querido de Mochicahui. Entonces vivía en casa de mi tía Trini Cota en el barrio ‘Caralarga’.

Cuando llegaba a Mochicahui ya me estaba esperando en una banca de la plazuela ‘el guerito’ Cazares, padre del recién nombrado tesorero municipal, Fabián Cazares.

Ahí me quedaba a platicar con él.  Los únicos usuarios frecuentes de las bancas de la plazuela, era ‘la placida’ con su novio y ‘el güerito’ y yo.

Varias veces nos quedamos hasta las doce de la noche hablando de política. 

En sábado o domingo, la plática era en la banqueta de su casa. A un lado estaba doña Martha Ham, platicando con doña ‘chichí’ de Cazares y a unos metros estábamos ‘el güerito’ y yo, cada quien con su tema y cada quien en su silla.

Fui parte de esa familia, quise mucho a doña ‘chichí’ y al ‘güerito’ Cazares, en ese tiempo ‘la reynita’ trabajaba en Alimentos de El Fuerte, Adrián y Fabián Cazares estudiaban como yo. Éramos plebes.

El día que se murió ‘el güerito’ Cazares me sentí huérfano. “¿Y ahora con quien voy a platicar de política?”, me preguntaba. La relación afectiva familiar nunca terminó. 

‘La soco’ llegaba a veces de Culiacán y Dios guarde ‘la carrilla’ de ‘la cuty’ que tenía el mismo carácter de su padre ‘el güerito’ Cazares.

En honor a los patriarcas de esa familia, a la que quiero tanto, quiero felicitar al alcalde electo Gildardo Leyva, por el nombramiento de Fabián Cazares como

tesorero municipal de su administración que iniciara el primero de noviembre.

Fabián es un gran ser humano, muy tranquilo, metódico, enemigo de los escándalos, un hombre que ama a su familia. También lo felicito presidente, por el nombramiento de Brian Gastélum, sus raíces familiares provienen de Chinobampo.

No suelo ser muy generoso porque no cualquier persona merece que uno deposite su confianza.

Enhorabuena Fabián, en lo que pueda servirte como trabajador jubilado del Ayuntamiento de El Fuerte, estoy para servirte. En honor al afecto que te tengo, pero más más más, por el cariño a doña ‘chichí’ y al ‘güerito’ Cazares, tus padres.

Créditos.

La crónica que hoy comparto es resultado de la investigación que hicieron los historiadores Mario Gill y José Pomposo Salazar.

También como parte de la investigación oral y entrevistas que realicé en la década de los 80’s a los Gobernadores Tradicionales Indígenas, don Felipe Aqui Bachomo de Mochicahui; Domingo Flores Laurean de Tehueco; Tirso Jichimea Buitimea de Mochicahui; y el Cronista de Mochicahui, Refugio Ángel Atondo y Sánchez; todos inolvidables amigos que descansan en la casa del Señor.


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