Crónicas de un periodista… Jesús Rochín, ícono de la radiodifusión.

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Por: Agustín Torres Sotomayor

Esta noche he querido hacer un homenaje a don Rafael Rochín Islas, hoy ha partido de este mundo y se ha reunido con sus seres queridos.

Don Rafael es padre de mi tocayo y amigo Jesús Rochín Cruz, el locutor de la radiodifusora XECU Radio Rancherita.

Mi tocayo Jesús Rochín Cruz nació un miércoles 12 de enero de 1949. Sus padres fueron don Rafael Rochín y doña María Luisa Cruz Galindo.

Mi tocayo Jesús, el exitoso locutor de la ‘Radio Rancherita’ nació en una casona con techo de lámina que estaba en la parcela de Jacobo Daniel Cota ‘el árabe’, a la salida de Ahome. En 1949 ese lugar era un ejido polvoriento. Hoy es una colonia de Los Mochis.

Cuando empezó a crecer la ciudad, ‘El Arabe’ dona ese terreno para que se construya la escuela primaria ‘Profr. Gabriel M. Lopez’ de la colonia ‘Rubén Jaramillo’. En esa institución educativa estudia el niño Jesús Rochín.

En ese mismo lugar nacieron sus hermanos Ismael y Marcela Rochín Cruz. En esa misma escuela estudio hasta cuarto año. El quinto y sexto año lo cursará en la primaria ‘Miguel Hidalgo’ que estaba situada frente a la plazuela ’27 de septiembre’ en el local donde estuvo la Pepsi-Cola, a un costado donde estaban los ‘Tacos don Chuy’.

Cuando Jesús Rochín tenía nueve años, agarraba un tambo vacío de ‘Leche Nido’, le hacia un hoyo y le amarraba un mecate de ixtle simulando un micrófono y ahí hacía las veces de locutor. El cuarto era de paredes de lámina de cartón que alguien había abandonado, esa fue su primera cabina de radio.

Después ‘mejoro’ las instalaciones de ese ‘chiname’. Consiguió dos discos de acetato, las rastras agrícolas que acomodo en jabas tomateras simulaban las tornamesas donde tocaban los discos de y con un micrófono imaginario imitaba a los locutores de la época; Pancho Pérez Octavio Ibarra, Simón Gámez, Manuel Bojórquez. Jesús era un niño.

Cuando el locutor Jesús Rochín cumplió los doce años quiso cumplir su sueño; conocer la cabina de la radiodifusora XECF ‘La voz del valle de El Fuerte’. (Hoy Radio Mexicana) que se ubicaba cerca de su escuela, frente a la plazuela ’27 de septiembre’. Apenas tenía doce años. Era un niño. 

Varias veces intento brincarse una cerca de palos de madera, pero don Pancho Pérez Alvarado lo corría. Solo quería conocer una cabina de radio, era su sueño. Era el año de 1961.

Jesús Rochín no lo sabía. Su abuelo paterno Si Chin Cinco, se había embarcado desde La Nao, China, un miércoles 25 de agosto de 1915, llegó a San Francisco, California y desde ahí enfiló con rumbo a Sinaloa. En el Mochis de Francis Johnston abrió un expendio de tabaco además de ser representante de la empresa China ‘Fam Qui’. 

Muchos empresarios chinos como él, empezaron a comprar propiedades en El Fuerte y Choix. Sembraban amapola y se dedicaron a la ganadería, pero en 1932, al ver el crecimiento de los inmigrantes chinos, el gobierno federal de México inició una campaña anti China. Pascual Ortiz Rubio inicio la guerra como presidente de Mexico y le siguió Plutarco Elías Calles.  Detenían a los chinos en el puerto de Guaymas, Sonora y los deportaban a los Estados Unidos. 

Ortiz Rubio separó familias. Niños y niñas hijos de chinos tuvieron que ser adoptados por familias mexicanas del pueblo de Toro en Choix, en El Fuerte y Los Mochis.

En Guasave surgió en 1932 el periódico ‘El Látigo’ que denunciaba esos atropellos. Sin Chin Cinco, abuelo de Jesús Rochín se escondió con otros ciudadanos chinos. Logró conseguir trabajo para él y otros cuatro ciudadanos chinos en Los Mochis con don Joaquín Olea quien era mayordomo de don Benjamín Francis Johnston, dueño del ingenio azucarero y fundador de la ciudad de Los Mochis.

Un día el abuelo de Jesús Rochin, don Sin Chin Cinco, junto con sus cuatro paisanos, estaban en la Casa Grande de don Benjamín Francis Johnston, excavando para hacer una profunda losa para hacer un excusado, otro trabajador avisó a don Joaquín Olea que venía una ‘acordada’ armada para investigar si había chinos, don Sin Chin Cinco, abuelo de Jesús Rochín y sus cuatro compatriotas lograron esconderse entre pacas de alfalfa.

Cuando los militares llegaron al hoyo y vieron las pacas de alfalfa no descubrieron los carrizos secos que los orientales tuvieron que utilizar para no morir asfixiados.

El capataz Joaquín Olea negó la presencia de los chinos, así fue como salvó la vida de los cinco chinos. Después de esa experiencia, don Joaquín Olea sugirió que castellanizaran su apellido, en ese año de 1933 en la ciudad de Los Mochis había una familia de Badiraguato de apellido Rochín, de ahí tomaron el apellido los chinos y el abuelo de mi amigo locutor Jesús Rochín.

El chino don Sin Chin Cinco pasó a ser José Rochín, así lo registró don Joaquín Olea, luego lo llevó al Consulado de Topolobampo y se nacionalizó el abuelo de mi compañero locutor de radio Jesús Rochín.

*Comentario.

Esta noche me he desvelado para hacer un homenaje a don Rafael Rochin Islas, padre de mi compañero locutor Jesús Rochín, que esta noche ha rendido tributo a Dios y a la tierra. Me ha pedido el mismo de manera espiritual contar esta historia para que jamás haya injusticias.

Esta historia continuará en esta crónica…


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