El baúl de los recuerdos… Dennis Eckersley, profeta en su propia tierra.

Compartenos

Por: Dagoberto Rodríguez

De los pocos lanzadores que han brillado como abridor y como relevista, con un estilo único al momento de desprenderse de la pelota en la loma, su lanzamiento por debajo del brazo comúnmente llamado ‘bola submarina’ y su melena pronunciada causaron época en las Grandes Ligas, su nombre Dennis Lee Eckersley, al que muchos recuerdan por aquel homerun que le asestó Kirk Gibson en la Serie Mundial de 1988 siendo uno de sus dos mayores tragedias en una carrera brillante de 24 temporadas en las Grandes Ligas, 20 de ellas en la Liga Americana.

Nativo de Oakland, California, donde miró la luz un 03 de octubre de 1954, fue precisamente en el equipo de ciudad donde alcanzó los números que lo llevarían hasta el Salón de la Fama donde es inquilino desde 2004, en su primer año de elegibilidad con el 83 por ciento de los votos.

Después de debutar a los 20 años de edad con los Indios de Cleveland en 1975 como pitcher abridor, desempeñó esa misma función con Boston y los Cachorros de Chicago por las siguientes 12 temporadas, arribando a sus queridos Atléticos en 1987 a la edad de 32 años.

En su primera temporada con el equipo de la bahía, Eckersley seguía como pitcher abridor, pero a mitad de la misma, el manager Tony La Russa y el gerente general de la organización Sandy Alderson, deciden poner a Dennis en el bullpen a cerrar partidos.

Eckersley fue el cerrador más dominante de las Grandes Ligas desde 1988 hasta 1992.

El experimento redituó en 16 juegos salvados para el naciente taponero, en una temporada donde Oakland terminaría con récord de 81-81 en victorias y derrotas, pero sin duda sería el preámbulo de lo que estaba por venir para Eckersley como taponero y para los Atléticos, que a la siguiente temporada llegarían a la primera de tres Series Mundiales consecutivas y la obtención de 4 gallardetes de la División Oeste de la Liga Americana en las siguientes 5 campañas.

Ya cerrador oficial del equipo, en 1988, Eckersley logró 45 rescates y con ellas 6 temporadas de excelencia en salvamentos con registros de 33, 48, 43, 51, 36, 19 y 29 en su ultima campaña con la organización en 1995 antes de partir con el propio La Russa y Mark McGwire a los Cardenales de San Luis.

En total 320 salvamentos solo con los Atléticos de los 390 que logró en su carrera que culminó en 1998 jugando para los Medias Rojas de Boston a sus 43 años de vida.

Eckersley fue el cerrador más dominante de las Grandes Ligas desde 1988 hasta 1992, terminando primero de la Liga Americana en juegos salvados dos veces, segundo otras dos veces y tercero una vez. Salvó 220 juegos durante estos cinco años y nunca tuvo un promedio de carreras limpias mayor de 2.96.

Durante la temporada de 1990, permitió solamente cinco carreras limpias, para un fabuloso promedio de carreras limpias de 0.61. El control de Eckersley siempre estuvo por encima de la media, concedió solo tres bases por bolas en 57.7 innings en 1989, cuatro bases en 73.3 innings en 1990 y nueve en 76 innings en 1991. En la temporada de 1990, se convirtió en el único lanzador de la historia en archivar más juegos salvados que corredores en base (48 salvados, 41 hits, 4 BB). ¡impresionante!

A eso debemos agregar que es uno de los dos lanzadores de Grandes Ligas en tener una temporada de 20 victorias y otra de 50 juegos salvados (el otro es John Smoltz con los Bravos de Atlanta).

De por vida, Dennis acumuló, además de los 390 rescates, 197 victorias por 171 derrotas con una efectividad de carrera limpias de 3.51 en más de 3 mil 285 entradas lanzadas.

Como abridor, su momento más significativo se presentó con la franela de los Indios de Cleveland la noche del 30 de mayo de 1977 en el antiguo estadio “Municipal” cuando lanzó ‘sin hit ni carrera’ ante los Angelinos de California.

Aquel juego terminó con pizarra de 1-0 a favor de Cleveland que contaba con elementos como Buddy Bell y el receptor Ray Fosse, además el responsable de la gerencia era el legendario Frank Robinson. Ese sería el juego ‘No Hitter” numero 13 en la historia de la franquicia, un partido donde Eckersley ponchó a 12 bateadores y regaló solo una base por bolas en la primera entrada a Tony Solaita. Duane Kuiper anotó la única carrera del juego después de un triple en la primera entrada y un toque de Jim Norris ante Frank Tanana que sería el derrotado.

La noche que lanzó ‘sin hit ni carrera’ con Cleveland, en la imagen Fosse (10) el receptor y Buddy Bell abrazan a Eckersley, mientras que Frank Robinson (20) se une al festejo.

La siguiente temporada, tuvo marca de 20-8 con los Medias Rojas de Boston y terminó cuarto en la votación del Premio Cy Young de la Liga Americana.

Pero en Oakland lo ganó todo, como alguna vez lo expresó que no había nada mas bello que salir campeón con el equipo que admiró de niño, alusión a los Atléticos por ser nativo de ahí, sueño hecho realidad en 1989 cuando arrollaron a los Gigantes de San Francisco en una Serie Mundial recordada por el terremoto y por que ha sido la única donde se han enfrentado los equipos de la bahía californiana.

Eckersley celebrando el último out de la Serie Mundial de 1989 que ganaron los Atléticos de Oakland superando a los Gigantes de San Francisco.

Con Oakland también perdió los ‘clásicos de otoño’ de 1988 ante Dodgers de Los Ángeles y 1990 ante los Rojos de Cincinnati, por cierto, la última visita de Oakland a Serie Mundial.

En el anecdotario debemos colocar la temporada de 1992, ahí Dennis Eckersley estuvo intratable (7-1 en ganados y perdidos, 51 salvamentos, 93 ponches en 80 innings y 1.81 en PCLA) para ganar el premio Cy Young y Jugador Mas Valioso de la Liga Americana en la misma temporada, hecho que solo Rollie Fingers en 1981 con los Cerveceros de Milwaukee y Willie Hernández con los Tigres de Detroit en 1984 han podido lograr.

A pesar de ser un gran lanzador, la carrera de Eckersley está marcada por un par de momentos adversos, el más recordado decíamos líneas arriba, el cuadrangular de Kirk Gibson jugando para los Dodgers de Los Ángeles en la Serie Mundial de 1988 y la misma pesadilla la vivió de nuevo en 1992 teniendo como actor principal al boricua Roberto Alomar de los Azulejos de Toronto.

Aquella tarde de octubre, Azulejos y Atléticos se vieron las caras en el juego 4 de la Serie de Campeonato de la Liga Americana en el “Coliseo” de Oakland con la serie 2-1 a favor de los visitantes.

En la parte alta del noveno inning el equipo de casa llegó arriba 6-4 buscando sacar el inning para igualar la serie, pero con un corredor en base apareció al bat por el equipo canadiense Roberto Alomar.

El boricua conectó un dramático cuadrangular por el jardín derecho que igualó las acciones 6-6 en contra del taponero Eckersley, enfriando los ánimos de la entusiasta afición de los Atléticos que ya soñaban con el triunfo.

Eckersley enfretando a Roberto Alomar de los Azulejos de Toronto en la Serie de Campeonato de la Liga Americana en 1992, ese pitcheo el puertorriqueño lo depositó detrás de la barda de la jardín derecho para igualar la pizarra 6-6 de forma dramática.

El estacazo de Alomar fue vital para el destino de la serie porque envió el juego a entradas adicionales y los Azulejos se llevaron el triunfo 7-6 colocando las cosas 3-1 a favor de Toronto evitando el 2-2 y eventualmente los Azulejos avanzarían a la primera Serie Mundial de su historia que después ganarían venciendo a los Filis de Filadelfia con aquel homerun de Joe Carter ante el taponero Mitch Williams ‘la cosa salvaje’.

“Puedo vivir con eso. Estoy en el Salón de la Fama. Soy genial”, dijo alguna vez cuando un reportero preguntó su sentir sobre el recuerdo del homerun de Gibson, que por cierto no ha estado ni cerca de llegar a Cooperstown.

La grandeza de Dennis supera esos amargos momentos de su carrera, solo 29 lanzadores registran una carrera con 300 salvamentos o más, pero nadie ha llegado allí más rápido que Eckersley quien necesitó 499 oportunidades.

Después de pasar los primeros 12 años de su carrera exclusivamente como lanzador abridor, se convirtió en relevista, a regañadientes, en 1987 después de ser cambiado a los Atléticos de los Cachorros de Chicago. Como abridor bueno, pero no grandioso, que en el camino acumuló 2 mil 500 innings iniciando juegos, pero fue su trabajo como relevista lo que lo llevó a Cooperstown, a pesar de que tiró menos de 800 entradas como taponero.

Bruce Sutter, Hoyt Wilhelm, Rollie Fingers, Rich ‘ganso’ Goosage, Trevor Hoffman, Lee Smith, Mariano Rivera y Dennis Eckersley son los únicos relevistas que han alcanzado el ‘recinto de los inmortales’.

En 2004 fue su ingreso al Salón de la Fama de Cooperstown.

“Eck” como le conocen, se convirtió en uno de los pocos lanzadores que cambió completamente su lugar en la historia, y realmente comenzó a lanzarse a Cooperstown, después de los 30 años. Ha sido embajador del Salón de la Fama y asistente especial con los Atléticos, pero, sobre todo, sigue siendo uno de los grandes y encantadores personajes del juego.

El 13 de agosto de 2005 su número 43 fue oficialmente retirado del uniforme de los Atléticos de Oakland, jamás nadie lo podrá utilizar.


Compartenos