El baúl de los recuerdos… Marge Schott y sus Rojos de Cincinnati

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Por: Dagoberto Rodríguez

«El perro vive aquí, Pete. Usted sólo está de visita”, palabras contundentes  de Marge Schott, en su etapa como propietaria de los Rojos de Cincinnati al ícono de la franquicia Pete Rose, esto en defensa Schottzie, su mascota, un perro raza San Bernardo  que siempre estaba con ella.

Margaret Carolyn Unnewehr Schott nacida en Cincinnati el 18 de agosto de 1928, fue una de las cinco hijas de Charlotte y Henry Edward Unnewehr. Su padre se enriqueció en el negocio de la madera.

Marge Schott, ex propietaria de los Rojos de Cincinnati.

Se casó con Charles Schott, un miembro de una familia rica de Cincinnati, en 1952, y heredó sus concesionarios de automóviles e intereses en otras industrias cuando murió de un ataque al corazón en 1968. Una viuda a los 39 años, Marge Schott nunca volvió a casarse y no tenía hijos.

Schott había sido fanática de los Rojos durante la mayor parte de su vida, pero en 1981, adquiere una participación minoritaria como parte de un grupo encabezado por magnates de seguros William y James Williams.

El 21 de diciembre de 1984, ella compró una participación de control en un contrato de 11 millones de dólares pasando a  convertirse en la primera mujer que comprar un equipo de MLB. Un año después, fue nombrada presidente y director general del club.

Schott se convirtió rápidamente en uno de los propietarios más públicamente visibles del béisbol. Los Rojos habían sido durante mucho tiempo una franquicia orientada a la familia, con los aficionados elogiando sus esfuerzos para mantener los precios de venta de entradas y concesiones bajo. Por ejemplo, se mantuvo el precio del perro caliente básico a un dólar, un palco costaba 12 dólares para ser la tarifa más barata de todo el beisbol.

A diferencia de la mayoría de los propietarios, se sentaba en un asiento regular en el desparecido «Riverfront» Stadium ó el «Estadio frente al río» donde con frecuencia firmaba autógrafos acompañada siempre de su perro Schottzie ataviado con gorra y uniforme de los Reds. El perro tenía privilegios en el club y en el estadio, al grado que podía hasta defecar en el terreno de juego sin que nadie dijera algo.

Schottzie, el perro San Bernardo, inseparable compañero de la dueña de los Rojos.

Como propietaria de los Rojos, Marge impuso ciertas reglas a los peloteros como la de no usar aretes, decía «me criaron para creer que los hombres que usan pendientes son con sabor a fruta», de igual forma estaba prohibido el vello facial en sus jugadores.

No estaba de acuerdo en pagar scouts afirmando que «Lo único que hacen es sentarse alrededor y ver los juegos de pelota», además tampoco le agradaba la idea de publicar los resultados de otros juegos en el marcador del «Riverfront» porque le originaba un gasto de 350 dólares mensuales y los aficionados decía, «no se preocupan por un juego que no están viendo».

Marge fue quizá más conocida por su comportamiento controvertido durante su gestión como titular de los Rojos, que incluía insultos hacia los afroamericanos, judíos y personas de ascendencia japonesa o asiática, pero sus declaraciones en apoyo de las políticas nacionales alemanes del partido nazi y su líder Adolfo Hitler obligaron a MLB a expulsarla de la gestión del equipo de 1996 a 1998, para poco después, vender la mayor parte de su participación en el equipo.

Su franqueza al hablar le acarreó fama pero también muchos problemas, terminó constándole mucho dinero.

En lo deportivo, su momento cumbre fue en 1990 cuando los Rojos ganaron la Serie Mundial barriendo en 4 juegos a los Atléticos de Oakland quienes antes de la batalla eran amplios favoritos.

Con Lou Piniella de manager, Cincinnati se llevó la División Oeste de la Liga Nacional de principio a fin. Comenzaron 33-12, ganando sus primeros 9 juegos, y mantuvieron su ventaja durante todo el año en un equipo donde figuraban elementos como: Chris Sabo, Barry Larkin, Mariano Duncan, Eric Davis, Paul O’Neill y Billy Hatcher en el campo, y por el dominicano José Rijo, Tom Browning y los ‘nasty boys’ con Rob Dibble, Norm Charlton y Randy Myers en el montículo.

Marge y su perro con Piniella y algunos jugadores de los Rojos campeones de 1990.

En la Serie de Campeonato de la Liga Nacional los Rojos vencieron a los Piratas de Pittsburgh dirigidos por Jim Leyland y en la Serie Mundial ‘barrieron’ a los Atléticos de Oakland con Tony LaRussa como estratega. Esa barrida extendió la racha de 9 victorias consecutivas de los Rojos en Serie Mundial, marca que sigue viva ya que desde entonces Cincinnati no ha vuelto a disputar el llamado ‘clásico de otoño’.

El anillo de la Serie Mundial de 1990 ganada por Cincinnati.

Nueve años después del campeonato, el 20 de abril de 1999, Schott acordó vender su participación de control en los Rojos en 67 millones de dólares a un grupo liderado por el empresario Carl Lindner, justo en el momento en que se enfrentaba a una tercera suspensión, mala salud y un acuerdo de propiedad cumpliendo con sus socios limitados, que planearon para expulsar a ella.

En 2001, Schott, una fumadora empedernida, comenzó a desarrollar problemas de salud. En los años subsecuentes fue hospitalizada varias ocasiones por problemas de respiración y neumonía llegando a ingresar a terapia intensiva. Murió a los 75 años en el Hospital de Cristo, en Cincinnati.

La placa en el cementerio donde descansan los restos de Schott.

El funeral de Schott se celebró en una Iglesia Católica en el barrio Kenwood y fue  sepultada en el cementerio Puerta del Cielo vestida con su traje rojo de la firma y un perno de elefante en la solapa.

Fue sin duda una ‘mujer de su tiempo’, y a pesar de sus excentricidades, fue querida por muchos y detestada por otros, en su natal Cincinnati.


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