El baúl de los recuerdos… Matías Carrillo en Grandes Ligas

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Por: Dagoberto Rodríguez

Matías Carrillo García, nativo del ejido Macapule municipio de Ahome en el estado de Sinaloa donde nació el 24 de febrero de 1963, ha sido uno de los más grandes jugadores mexicanos de beisbol de todos los tiempos, considerado como un pelotero de cinco herramientas que México lo ganó todo y alcanzó brevemente el beisbol de las Grandes Ligas en una época donde si un mexicano hacía el grado en un equipo de la ‘gran carpa’ era una verdadera proeza.

A la edad de 13 años Carrillo García se dedicó al beisbol, fue firmado por el scout Francisco ‘paco’ Rico para los Petroleros de Poza Rica para formar parte en 1981 de la primera generación de la legendaria Academia de Beisbol en Pastejé en el Estado de México para debutar en 1982 jugando 99 juegos con la citada organización veracruzana, carrera que lo llevó a alternar su talento en los dos circuitos profesionales del territorio nacional que lo llevó a obtener el galardón de «Novato del Año» en verano con Poza Rica y en invierno con los Ostioneros de Guaymas, a batear 19 temporadas arriba de .300 durante su carrera en Liga Mexicana de Beisbol y una temporada arriba .400 en Liga Mexicana del Pacifico.

Apodado por el cronista Oscar ‘el rápido’ Esquivel como ‘el coyote’ por su astucia para robar bases y jugar un beisbol caliente, también era poseedor de una rara combinación de promedio y poder con el bat, un fino guante, buen brazo y velocidad en las piernas , hacían de él un elemento completo, con todas las herramientas para destacar en el juego.

Matías Carrillo en sus mejores temporadas con los Águilas de Mexicali.

Con un nombre ya hecho en la pelota nacional, Matías Carrillo incursionó en el beisbol de Estados Unidos, pasó por sucursales de Piratas de Pittsburgh y Cerveceros de Milwaukee antes de dar el salto a las Grandes Ligas en 1991 para participar en tres juegos sin turno al bat, siendo compañero de Teodoro Higuera y otros estelares como B.J. Surhoff, Franklin Stubbs, Willie Randolph, Bill Sipers, Jim Gantner, Gregg Vaughn, Robin Yount, Dante Bichette y Paul Molitor.

Esa misma temporada los Cerveceros lo enviaron a AAA y en 1992 retornó a México con los Tigres capitalinos, pero ese invierno en Liga Mexicana del Pacifico en la temporada 1992-1993 el sinaloense explotó con una campaña memorable enfundado esa vez en la casaca de los Águilas de Mexicali donde conquistó el título de bateo con un impresionante .404 de promedio, en esa época apenas era el tercer promedio arriba del .400 en la historia de esa liga, después de que Héctor Espino lo hizo en 1962-63 (.402) y en 1972-73 (.415), ambos con Naranjeros de Hermosillo.

Por si fuera poco, Carrillo además conectó 13 cuadrangulares y produjo 41 carreras para ser nombrado el Jugador Más Valioso de esa temporada, despertando el interés de un equipo de expansión como fueron los Marlins de Florida quienes lo llevaron de regreso al ‘big show’.

En su segundo año en las mayores, Carrillo García jugó 24 partidos y conectó 14 imparables, entre ellos seis dobles y produjo tres carreras para un promedio de .255, al siguiente año en 1994 regresó con los Marlins en esa temporada tuvo más actividad pues jugó 80 partidos donde con 136 turnos al bat, conectó 34 imparables con siete dobletes, nueve impulsadas, tres bases robadas y un promedio de .250 en un equipo donde se encontró a elementos como Benito Santiago, Walt Weiss, Gary Shefield, Jeff Conine, Chuck Carr, Darrelb Whitmore, Rich Rentería, Dave Magadan, Henry Cotto, Gerónimo Berroa y el cubano Orestes Destrade que era el ‘caballo’ del equipo.

Fueron solo 107 juegos jugados en Grandes Ligas, un total de 191 turnos con 48 imparables de los cuales 13 fueron dobletes, no conectó triple ni homerun, anotó 17 carreras, se robó 3 colchonetas, recibió un base por golpe, fue ponchado en 38 ocasiones y bateo 10 veces para doble play, un promedio de bateo de por vida de .251, siendo toda la actividad en las Grandes Ligas de un ícono del beisbol mexicano.


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