El baúl de los recuerdos… Mike Cameron y Rod Myres, las «Panteras Negras» de Cañeros de Los Mochis

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Por: Dagoberto Rodríguez

«Si está en el aire, es de las panteras», se escuchaba el murmullo entre los aficionados que cada noche acudían al viejo estadio «Emilio Ibarra Almada», al pie del cerro de La Memoria.

Causaron furor, marcaron época hasta forjar una leyenda que hasta nuestros días en Los Mochis y todo el Valle del Fuerte siguen comentando.

Mike Cameron y Roderick Myres, de los extranjeros que sin haber logrado un campeonato son de los más recordados por la afición de Cañeros de Los Mochis, las nostálgicas «Panteras Negras», apodo atribuido a Don Octavio Ibarra Cota decano de la crónica beisbolera que junto a Don Héctor Islas López hacían vibrar noche a noche a toda la afición con sus relatos.

Previo a la temporada de 1995-1996 en la Liga Mexicana del Pacifico, los Cañeros de Los Mochis en aquel tiempo propiedad de Mario López Valdez teniendo en la gerencia deportiva a Antonio Castro Chávez realizaron un gira  por los Estados Unidos con el objetivo de visitar sucursales de equipos de Grandes Ligas en busca de material que pudiera ser de utilidad la novena ‘esmeralda’ dirigida ese invierno por el legendario Aurelio Rodríguez Ituarte.

De esa gira, los directivos se trajeron a un par de jovencitos prospectos uno de los Medias Blancas de Chicago y el otro de los Reales de Kansas City, sus  nombres Michael Terrence Cameron y Roderick Demon Myres, el primero nativo de La Grange en el estado de Georgia y el segundo originario Conroe, Texas en los Estados Unidos.

Con Cameron y Myres nació la leyenda de «Las Panteras Negras» en alusión a su color de piel y la tremenda velocidad que desplegaban en el terreno de juego, especialmente al momento de trabajar en los jardines, Roderick en el central y Mike en el jardín derecho.

Esa temporada la tercia en los jardines la completaba el sanblaseño Roberto Carlos Méndez quien patrulló en 51 juegos el jardín izquierdo. Para el invierno de 1996-97 ya con Juan Navarrete como manager de los Cañeros de Los Mochis, Méndez Navarro fue cambiado a los Algodoneros de Guasave por Rubén Aganza, esas fechas el equipo contaba en sus filas con otro pelotero de color, su nombre Jason Adam McDonald un bateador ambidiestro, bajito de estatura, nativo de Modesto en el estado de California, quien el propio Navarrete conocía muy bien al pertenecer  a los Atléticos de Oakland organización para cual Navarrete trabajaba en los Estados Unidos.

Mike Cameron con Cañeros jugó las temporadas de 1995-96, 1996-97 y 1997-98 en las cuales contabilizó 147 juegos jugados, 542 turnos al bat para un porcentaje de .268 en promedio de bateo, producto de 145 hits conectados de los cuales 23 fueron dobles, 8 triples, 22 homeruns y 90 carreras producidas. A todo eso hay que agregar 111 bases por bolas (11 de ellas intencionales), 6 pelotazos, 130 ponches y su velocidad le alcanzó ‘estafarse’ 48 colchonetas en 62 intentos de robo.

Rod Myres, zurdo para batear y lanzar, jugó con Cañeros exactamente las mismas temporadas que su paisano Cameron. Portó en 158 juegos el uniforme de Cañeros, tomó 568 turnos, conectó la cantidad de 172 hits de los cuales 30 fueron dobles, solo un par de triples, 15 homeruns y 75 carreras producidas. Además Myres negoció 115 bases por bolas (6 intencionales), 11 pelotazos, 106 ponches y logró robar 57 colchonetas en 83 intentos. El moreno jugador se ausentó de esta liga un par de temporadas pero en el invierno 2000-2001 retornó al circuito con los Águilas de Mexicali participando solo en 16 juegos con números muy discretos.

De Jason McDonald su pasaje por Cañeros solo un par de temporadas, 1996-97 y 1997-98, ediciones donde se puso el uniforme verde en 90 juegos, tomando 316 turnos al bat con 74 hits conectados, de los cuales 13 fueron dobles, nunca pudo conectar el triple, atizó 6 cuadrangulares (todos en su primer temporada) y produjo 20 carreras. Su característica fue la paciencia en la caja de bateo, alcanzó a negociar 97 bases por bolas y ninguna de ella intencional, logró 42 robos de base en 68 intentos, siendo ponchado en 66 ocasiones, defensivamente hablando no ‘desentonaba’ al nivel de sus compatriotas. McDonald después de su paso por Los Mochis defendió los colores de los Tomateros de Culiacán en la temporada de 1998-99 donde solo duró 13 partidos antes de ser ‘cepillado’ por sus pobres números, solo 5 hits en 40 turnos para un average de .125 de porcentaje, historia muy parecida a lo vivido por Myres cuando fue contratado por Mexicali.

Equipo de Cañeros de Los Mochis, temporada 1997-98.

Irreverentes como ellos solos, en Los Mochis es muy comentada la vida de estos peloteros dentro y fuera del terreno de juego. Los aficionados recuerdan a Cameron cargado una grabadora que el mismo colocaba en el césped del jardín central del estadio «Emilio Ibarra Almada» reproduciendo a alto volumen notas musicales de rap que servían de ambiente mientras hacía sus ejercicios de calentamiento. Después de cumplir con sus deberes en el diamante, eran asiduos amantes de la vida nocturna, recorrían las mejores discotecas ó antros de la época como «El Morocco», «Medievo», «Apocalipsis» ó «El Friends» rodeados siempre de amigos y bellas mujeres.

Nunca pudieron salir campeones con los Cañeros, en la temporada 1995-96 cayeron en el primer play off ante Venados de Mazatlán en 7 peleados juegos; en la edición 1996-97 los Cañeros caen en 6 juegos ante los Águilas de Mexicali pero avanzan a semifinales como ‘mejor perdedor’ para ser derrotados también en 6 duelos por los Tomateros de Culiacán; para la temporada 1997-98 la tropa verde con Juan Navarrete en el timón tuvo una impresionante primera vuelta, record de 23-9 en ganados y perdidos, que sirvió de muy poco porque en semifinales Mayos de Navojoa los eliminaron en 7 juegos, aquella tarde dominical para el juego decisivo donde la figura sería el canadiense Matt Stairs que con par de cuadrangulares encaminó a la tribu a una victoria con pizarra de 7-5, destrozando las ilusiones de los aficionados que sentían que con ese equipo se podía salir campeón. 

De «Las Panteras Negras» fue Mike Cameron quien logró establecer carrera exitosa en Grandes Ligas, a ese nivel jugó 17 temporadas para los Medias Blancas de Chicago, Cincinnati, Seattle, Mets de Nueva York, San Diego, Milwaukee y Boston sin ganar Serie Mundial alguna, nominado por única vez al Juego de Estrellas en 2001 y ganador de 3 Guantes de Oro como outfielder. Logró acmular una fortuna superior a los 76 millones de dólares devengados en sueldos,  sin duda su momento de gloria fue la noche del 02 de mayo de 2002 cuando enfundado en el uniforme de los Marineros de Seattle conectó 4 homeruns en un solo juego ante los Medias Blancas de Chicago en el «U.S. Cellular Field» en la llamada ‘ciudad de los vientos’, hazaña que solo 18 peloteros lo han logrado en toda la historia del mejor beisbol del mundo.

Por su parte, Rod Myres jugó solo 53 juegos en MLB en 1996 y 1997 con los Reales de Kansas City sin lograr establecerse, mientras McDonald participó en 286 juegos en el ‘big show’ producto de tres temporadas en Oakland y una más con los Rangers de Texas.


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