Cuenta la historia… La tienda de Sebastián Cota Paredes, en Sinaloa de Leyva

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Por: Juan Manuel Veliz Fonseca

Cronista de Sinaloa de Leyva

Su antiguo propietario fue Jesús Orrantia, luego pasa a nombre del chino Manuel Cinco, este último le vende a don Sebastián Cota Flores y él se la hereda a su hijo Sebastián Cota Paredes. Actualmente pertenece a la familia Cota Llanes.

Primero fue una tienda de don Sebastián Cota Flores, de gran surtido de ropa, zapatos y abarrotes, que luego paso a nombre de Sebastián Cota Paredes, comercio que atendieron varias personas como su primo Liborio Cota, sus hermanos José María ‘chemale’, Vicenta ‘chenta’, Justina Cota Paredes, sus sobrinas, Delia, Esthela, Solangel, Beatriz Rodríguez y Graciela Castro Valdez.

Don Sebastián Cota Paredes fue ganadero y agricultor, también comerciante de granos principalmente de ajonjolí y sorgo de temporal. Allí mismo estaba su oficina y un costado de la misma casa, había una oficina donde le llevaba los libros de contabilidad Manuel de Jesús Guerrero Quintero.

Don Sebastián Cota Paredes.

Había un portal donde se pesaba el ajonjolí, cuartos donde se almacenaban los costales del mismo grano que para los meses de octubre y noviembre llegaban camiones tipo tráileres para transportarlo a la ciudad de Guadalajara a una fábrica de aceite de comestible.

También era ‘bonanza’ para los integrantes del sindicato de cargadores y estibadores que fundó Pedro Fonseca Romero entre ellos se recuerda con cariño a Juan ‘juanón’ Sauceda, Margarito ‘macuyin’ Sepúlveda Morales, los hermanos Arcadio ‘jaruchu’ y Ramón ‘chiquis’ Berrelleza Urías, Román López, todos de El Opochi.

Los hermanos Ernesto ‘tito’ y Luis Veliz Zamora; Pedro Fonseca Romero; los hermanos Zoilo, Arturo ‘el tule’ y Agapito ‘pito’ Rubio Higuera; los hermanos Modesto ‘buchil’, Abundio ‘el nías’, Silverio ‘el yuta’ Urías Nevarez; Rogelio ‘kalayo’ Pérez, Juan ‘el chasis’ Sepúlveda, Jesús ‘chuyanco’ Castro, Isabel ‘chabelo’ Bojorquez, Ángel ‘el cochi’ García, de Sinaloa de Leyva.

De Baburia eran Eleuterio ‘lute’ Bojorquez, Macario ‘la paloma’ Bojorquez, Tomas ‘machi’ Soto.

Se colocaban el gabán en la cabeza, que les cubría la espalda con un costal al hombro de 90 kilos y a subir por un tablón de tres pulgadas, que se colocaba entre el piso y la plataforma del tráiler que les servía de puente y cargarlo hasta llenarlo con costales de ajonjolí.

Además había uno o dos carros de carga y una camioneta que ‘chofereaban’ los hermanos Guillermo ‘memo’ y Federico ‘yico’ Cota y Manuel ‘minel’ o ‘mi niño’ Valdez, este último se le atribuye la frase cuando se quería retirar «huye conejo» y salir a las comunidades a comprar semilla.

No hay que olvidar a don Guadalupe ‘lupe’ Soto Higuera que era el velador de este negocio, por cierto bueno para contar historias y anécdotas del pueblo, fumándose un cigarro de aquellos marca  «Delicados».

Don Sebastián Cota Paredes también fue impulsor de organismos productivos como son la Asociación Ganadera del Municipio de Sinaloa y la Asociación de Agricultores del Río Sinaloa Oriente (AARSO).

Fue una persona muy preocupada por la educación, participó en la fundación y construcción del edificio y federalización de la Escuela Secundaria Federal “Luis Abad Montes de Oca”, lo mismo contribuyó para que funcionara la escuela preparatoria “Lic. José G. Heredia”, lo cual logró a través de un patronato, primero la incorporaron a la UAS, después a la Federación por Cooperación con el mismo nombre.

Fundador de la desaparecida Escuela Comercial Bancaria e impulsor de la construcción de su edificio el cual llevaba su nombre en contra de su voluntad, pero el Patronato, maestros y alumnos así lo decidieron. Dicho edificio hoy alberga la preparatoria UAS “Profesor Venancio Leyva Murillo”.

En los años ochenta don Sebastián Cota Paredes cambio su domicilio a la ciudad de Guasave por otros negocios que allí estableció.

Nunca olvidó sus orígenes ya que se venía casi todos los días a Sinaloa de Leyva a atender la tienda y sus pendientes de agricultura y ganadería.

Antes de morir (murió en la ciudad de Guasave el 8 de febrero 1992), pidió ser sepultado en el panteón de su pueblo, donde actualmente descansa en paz.

Mientras que la vieja finca está sufriendo las inclemencias del tiempo un poco deteriorada y abandonada por sus actuales dueños.


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